Archivos para la Categoría 'Uncategorized'

12
Dic
08

España es torrentina

Torrentina de Torrente, el brazo tonto de la ley.

Ayer, en el fragor de una reunión de trabajo, se escuchó esta frase: Aquí o follamos todos o la puta al río. ¡Qué bonito ejemplo del acervo popular! ¡Que excelsa expresión! ¡Cuánta belleza en tan poco espacio! En apenas nueve palabras se resumen tantas cosas… La democracia entera

Por un lado podemos ver en esta sentencia la Igualdad, la búsqueda de la justicia redistributiva. O todos participamos de la riqueza generada o se va a liar parda.

También es un sublime resumen de lo que representa la Libertad para el pueblo. O gobernamos todos o se rompe la baraja.

Finalmente, esta hermosa oración es una oda a la Fraternidad. O vamos todos juntos o nos vamos a tomar por culo.

En definitiva, este soberbio enunciado es el reflejo de las ansias de democracia que siempre han acompañado al pueblo español en su devenir histórico… por la parte de los cojones.

El cabestro que utilizó semejante locución es un universitario español con grandes responsabilidades dentro de una multinacional. Con este chimpún quiso dar por zanjada una discusión hasta ese momento bien argumentada. Y sospecho que esa es la razón. Cuando hay argumentos y estructura de por medio, el descerebrado medio español echa mano del chusco refranero patrio para buscar en él la justificación moral incontestable de una próxima decisión, cuyo verdadero fundamento es normalmente de origen genital o rectal.

La expresión con la que comienza esta entrada es el espejo de este país. Chusco, machista, violento y de poco pensar. Da igual el nivel socioeconómico o cultural. Torrentes hay en todas partes.

Lo malo es que, como casi todas las expresiones populares, estará sacada de una situación real. Pobres putas. Gensanta que país. Dremía que peña.

10
Dic
08

Enrique (que coñazo) Dans

Hoy, por fin, he leído algo que ha puesto al celebérrimo Don Enrique en su sitio: el del charlatán de feria. Ya era hora ¡leche!

Es que son muchos años aguantando carrete. Que si la cosa 2.0, que si el microblogging, que si odio a Steve Ballmer, que si amo a Steve Jobs, que si las redes sociales, que si el copy left… ¡Que brasas es usted Don Enrique!

Pero además del tostón, está lo otro. Lo de que yo soy el gurú y tú no, chincha rabiña, cómete una piña. Vamos a ver, vamos a ver. Gurú ¿de qué? Si no se le entiende nada. Don Alfredo habla de la cancamusa. Para mí lo de Don Enrique es una bacalá en toda regla. El tocomocho de la red. Una verborrea vacía, sin fundamento ni estructura. La estulticia hecha blog.

Discúlpeme Don Enrique, pero ese blog suyo, ¿de qué va? ¿Y esa foto? ¿Quién es usted? ¿El pensador de Rodin?

Don Enrique, creo que va usted de visionario y, perdóneme, no ve más allá de sus narices blogueras. Que el mundo es mundo y el hombre es hombre. Empiece por el principio y déjese de zarandajas. Hágame caso.

¿Qué no tengo obligación de leerle? ¿Qué si no me gusta que me vaya? ¡Ay Don Enrique! ¡Cuánto le queda a usted por andar! Hay que ser más humilde y aceptar a los que no piensan como uno. Que si no va a parecer usted un faccioso. Y tenga cuidado, no vaya a ser que al bajar por la pendiente de la humildad se escoñe usted. Que esas cuestas cuando vienen de sopetón son muy empinadas.

Haga como yo. Piense que todo lo que hace, no lo hace, lo orina. Así cuando vienen las críticas uno hasta se une a ellas alegremente.

Se lo digo de verdad y con afecto. No se puede tomar en serio a alguien que tiene tan alto concepto de sí mismo. Yo es que veo su foto y, créame, con todo el cariño se lo digo, me descojono.

10
Nov
08

Tras el silencio

Han pasado muchas cosas en estos meses de silencio en El Orinal. La última entrada escrita aquí fue para dar cuenta de la muerte de Luis Cencillo. Los acontecimientos acaecidos desde entonces no hacen más que confirmar sus malos augurios acerca del futuro de la cultura y la civilización de eso que siempre hemos denominado Occidente.

Hemos visto como el orden económico mundial impuesto por Europa y Estados Unidos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se ha dado de bruces con sus propias contradicciones e inconsistencias. Un orden económico que reserva la riqueza para unos pocos era algo insostenible, máxime cuando esa riqueza es, en gran parte, una sucesión de castillos en el aire.

Hemos presenciado atónitos como los máximos defensores de este sistema económico, poco más que se volvían soviéticos, sacando de la tumba no sólo a Keynes, sino al propio Marx. Y si alguien tiene dudas, que por favor observe quienes habían sido hasta ahora los únicos defensores de la nacionalización de la banca.

Estamos asistiendo a la caída, uno por uno, de los pilares en los que se asentaba la economía mundial, incluyendo ese tan novedoso según el cual China, ese extraño cóctel de totalitarismo comunista y capitalismo salvaje, estaba al abrigo de todas estas desgracias.

Y todo ocurre ante nuestros ojos a una velocidad de vértigo. Lo que en épocas pretéritas ocurría a lo largo de varias generaciones, ahora lo vemos suceder en apenas unos días.

El próximo sábado se reúne el G-20 (+1). En El Orinal creemos que sería indispensable que de esa reunión salga un plan a medio y largo plazo que contenga alguno de estos puntos:
Que es imposible mantener un  sistema cuya riqueza no tenga un respaldo real.
Que es imposible mantener un sistema que excluya del reparto a la mayoría de la población mundial.
Que el crecimiento no es un objetivo en sí mismo y la redistribución sí.
Que la globalización o es completa (personas, productos y servicios, información y capitales) o nunca será justa y por tanto estable.
Que para que todo esto se pueda llevar a cabo es necesario empezar a conformar un gobierno global y democrático, a cuya supervisión se sometan todas las instituciones, incluidas las grandes corporaciones multinacionales.

Lo peor: que no vemos ninguna luz al final de un túnel largísimo… Lo mejor: … Este espacio preferimos que lo rellene el curioso lector.

01
Jul
08

Luis Cencillo

El pasado día 25 de junio falleció Luis Cencillo, uno de los intelectuales más grandes que ha dado España.

Según me cuentan, llevaba una temporada retirado. Su debilitada salud no le permitía ya mantener una mínima labor sacerdotal o terapeútica. Imagino que esto habrá sido lo más doloroso de sus últimos días.

Al contrario que mi madre, nunca asistí a ninguna de sus conferencias ni participé en ninguna de sus misas. Mi contacto con el profesor Cencillo se limita a sus libros y artículos. Fue mi madre la que me abrió las puertas de la ciclópea obra que este discreto sabio ha regalado a la Humanidad. Otra cosa más que tengo que agradecerle a mi progenitora.

Luis Cencillo ha sido antropólogo, filólogo, filósofo, psicólogo, teólogo, licenciado en Derecho, profesor y catedrático en universidades españolas y alemanas, terapeuta y sacerdote. Pero sobre todo ha sido un hombre bueno y altruista, un hombre que se ha dedicado a los demás.

También ha sido una nota discordante, una voz crítica en medio de la mezquindad y la vanidad que anegan la rancia Iglesia Católica.

Y por si fuera poco, ha sido ejemplo de lo que el torticero, materialista y endogámico ambiente académico español es capaz de hacer a aquellos que ponen en duda su superioridad intelectual.

Me averguenzo al ver como mi país ha ninguneado a uno de sus intelectuales más grandes y prolíficos. Es indignante comprobar como, ni siquiera en su momento postrero, ha recibido el reconocimiento que se merecía. ¿Qué pasa en España? ¿Pero qué país de desagradecidos e ignorantes es este? Cualquier otro pueblo hubiera dedicado su homenaje más sentido a un  personaje  de la talla de Luis Cencillo. 

Nos descubrió las miserias de las oligarquías del poder, bajo todas sus formas: económicas, políticas, militares y religiosas. Por eso han intentado hacer desaparecer su pensamiento. No lo conseguirán.

A nosotros nos queda la labor de dar a conocer su obra, de compartir con los demás esa visión integradora de todas las vertientes de la naturaleza humana.

Descanse en paz, Luis Cencillo.

30
Jun
08

El Nombre

Según D.R.A.E. un orinal es un Recipiente de vidrio, loza, barro u otros materiales, para recoger los excrementos humanos.

Según Wipedia un orinal o pelela es un recipiente en forma de cuenco que se conserva en el dormitorio debajo de la cama y se usa para evacuar por la noche. También lo utilizan los niños pequeños que ya han abandonado el pañal pero no están habituados todavía al uso del retrete. Otras denominaciones históricas del orinal han sido perico, chata, sampedro, cuña, tiesto o tibor.