01
Jun
08

Los extremos se tocan

Pero vamos a ver, ¿Cuántas veces tengo que repetir las cosas? Estoy harta de decir siempre lo mismo. Una y otra vez. Siempre lo mismo:
Que después de jugar hay que guardar los juegos en su sitio. Que los abrigos se cuelgan en los percheros que para eso están. Que hay que comérselo todo. No me vale eso de “esto no me gusta”, “esto está frío”. ¿Qué os creéis que es esto? ¿Un restaurante en el que se come a la carta? Cuando se os despierta por las mañanas  os tenéis que levantar inmediatamente. No quiero oír la excusa de siempre: “es que no me encuentro bien, es que estoy malo”. Y por supuesto cuando por las noches se apaga la luz significa que debemos irnos todos a la cama. A dormir. No quiero volver a ver a nadie levantado después de que se haya apagado la luz. ¿Estamos? Estoy cansada de oiros decir lo mayores que sois. Si sois ya tan mayores ¿por qué no obedecéis como las personas mayores? Aquí hay más de 200 internos y para poder llevar una vida ordenada debemos cumplir todos las reglas. A rajatabla. ¿Entendido?

Como alguien vuelva a incumplir alguna de las reglas anteriores me veré obligada a llamar a su familia para notificar su expulsión de esta residencia para la tercera edad. Y no quisiera.


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