Cada vez me siento más ajeno al siglo actual. Yo no pertenezco a estos días. ¿Dónde está mi tiempo? O mejor dicho ¿Cuándo fue mi tiempo? Hace unos días le oí decir a Fernando Savater algo con lo que coincido plenamente. Los seres humanos se dividen en dos grandes grupos, los que se pasan la vida añorando su infancia y los que se pasan la vida intentado desembarazarse de ella. Es separar a los niños felices de los niños que en su infancia fueron desgraciados (o al menos así lo piensan). Yo pertenezco al primer grupo, a los que creen que el paraíso es su infancia. Desdichadamente es para mí ya un tiempo inasible que ocurrió durante los primeros años de mi vida. Su recuerdo es cada vez más mítico y menos real, pero cada vez más propio. Sólo puedo rememorar aquellos tiempos con cierta vigencia con los que pasaron esos momentos junto a mí. Lo malo es que cada vez son menos, y muchos de los que van quedando cada vez son menos reconocibles. Algunos ni se parecen a aquellas personas que formaron parte del elenco de mi infancia.
Toda mi vida echaré de menos aquellos años, aquellas seguridades, aquellos afectos, aquellas fantasías y aquellas libertades. También me faltan los escenarios de mi niñez. Este mundo tiene poco que ver con aquel barrio en el que crecí, aquel colegio al que fui o aquel pueblo en el que veraneé. Además me desconciertan las estéticas y las éticas que hoy imperan, por no hablar de la absurda tecnología. El inexplicable paso del tiempo cada vez me aleja más de la infancia, pero al mismo tiempo me revela que siempre seré aquel niño que jugaba a las chapas en el parque de Berlín, aquel niño que corría por el patio del Liceo Anglo Español, aquel niño que andareteaba por Olvega y sus alrededores.
Eso soy yo. Nada más. Nunca seré nada más. Todo lo demás son minutos musicales. Dejar pasar el tiempo que me aleja de la niñez y al mismo tiempo me la otorga como única pertenencia.
Será por eso que últimamente sólo deseo estar con mi mujer que vivió aquellos años y sabe de lo que hablo, con mis padres y mi hermana protagonistas estelares de aquellos días y con mis amigos, cómplices imprescindibles de aquellas aventuras.
0 Respuestas a “Un niño”