Las primeras impresiones se han de olvidar prontamente. Lugares y personas se construyen ante nosotros de forma continua y ajena, pero siempre alejados de la primera emoción que suscitaron en nuestro ánimo. Tan sólo buscando en los recovecos de la memoria somos capaces de escudriñar esa primera impronta, que una vez aflorada se delata como impostora absoluta, como un artificio mentiroso porque nadie es lo que primero parece ni nada anticipa lo que realmente será. Si tuviéramos infalible oráculo de lo que un paisaje significará para nosotros o si estuviera a nuestro alcance conocer prematuramente la vida futura que compartiremos con una persona, nuestra forma de aprehender seres y lugares sería diferente. Y principios distintos desembocan en existencias distantes. La mentira primigenia es envoltorio necesario que hay que retirar viviendo. Sólo los necios evitan despojarse de las sensaciones primeras y las conservan como certezas.
24
May
08
0 Respuestas a “Las primeras impresiones”